La jubilación ya no implica necesariamente dejar de trabajar por completo.

Actualmente, existe la posibilidad de compatibilizar el cobro de la pensión de jubilación con una actividad laboral, ya sea por cuenta ajena o por cuenta propia, a través de la llamada jubilación activa.

Se trata de una opción que puede resultar especialmente interesante para personas que desean prolongar su vida profesional de forma gradual, seguir vinculadas a su negocio o mantener cierta actividad sin renunciar por completo a la pensión.

Además, tras la reforma introducida en 2025, esta modalidad ha ganado flexibilidad y se ha convertido en una alternativa cada vez más relevante para determinados perfiles.

 

¿Qué es la jubilación activa?

La jubilación activa permite compatibilizar la pensión de jubilación con el trabajo.

En otras palabras, la persona puede empezar a cobrar su pensión y, al mismo tiempo, continuar desarrollando una actividad profesional. Esta actividad puede realizarse tanto:

  • por cuenta ajena,
  • como por cuenta propia.

Es, por tanto, una fórmula que permite alargar voluntariamente la vida laboral con un sistema más flexible que el existente hasta ahora.

 

 

¿Qué ha cambiado con la reforma?

La jubilación activa fue objeto de una reforma importante que entró en vigor el 1 de abril de 2025.

La principal novedad es que se ha introducido un sistema progresivo para determinar qué porcentaje de la pensión puede cobrarse mientras se sigue trabajando.

Hasta ahora, esta modalidad era más rígida. Con la nueva regulación, el porcentaje de pensión compatible aumenta en función del tiempo que se haya demorado el acceso a la jubilación activa respecto de la edad ordinaria de jubilación.

Además, la reforma también permite compatibilizar esta modalidad con determinados incentivos vinculados a la jubilación demorada.

Requisitos principales

Para acceder a la jubilación activa, conviene revisar varios requisitos básicos. Entre los más importantes se encuentran los siguientes:

 

  • haber alcanzado la edad ordinaria de jubilación;
  • que haya transcurrido al menos un año desde esa edad ordinaria;
  • acreditar un período mínimo de 15 años cotizados;
  • y que al menos 2 de esos años estén comprendidos dentro de los últimos 15 años.

 

También debe tenerse en cuenta que la jubilación activa es incompatible con la jubilación anticipada. Un cambio relevante de la nueva regulación es que ya no se exige haber alcanzado el 100 % de la base reguladora, como sucedía anteriormente. Edad ordinaria de jubilación en 2026

En 2026, con carácter general y sin entrar en posibles supuestos especiales, la edad ordinaria de jubilación será:

 

  • 65 años, si se acreditan 38 años y 3 meses cotizados;
  • 66 años y 10 meses, en el resto de casos.

 

Este punto es importante, porque la posibilidad de acceder a la jubilación activa dependerá de la edad ordinaria que corresponda en cada caso concreto.

 

¿Cuánto se puede cobrar?

Una de las cuestiones que más interés genera es la cuantía de pensión que puede compatibilizarse con el trabajo.

Con la nueva regulación, se establece un sistema escalonado en función del tiempo transcurrido desde la edad ordinaria de jubilación:

  • 1 año de demora: 45 % de la pensión
  • 2 años: 55 %
  • 3 años: 65 %
  • 4 años: 80 %
  • 5 años o más: 100 %

Además, por cada 12 meses ininterrumpidos de actividad en jubilación activa, el porcentaje inicial puede incrementarse en un 5 % adicional, hasta alcanzar el 100 % de la pensión.

 

¿A quién puede interesarle?

La jubilación activa puede ser una opción especialmente interesante para perfiles como:

  • autónomos que desean reducir progresivamente su actividad,
  • socios y administradores que quieren seguir vinculados a la gestión del negocio,
  • o profesionales especializados que desean prolongar su vida laboral sin desconectarse por completo de su actividad.

No se trata solo de una cuestión económica. En muchos casos, también responde a una voluntad de mantener una participación activa en la empresa o de alargar la carrera profesional de forma ordenada y flexible.

La importancia de revisar cada caso

Aunque la jubilación activa puede resultar muy atractiva, no conviene tomar decisiones sin analizar antes la situación concreta.

La edad de acceso, los años cotizados, la actividad desarrollada y la modalidad en la que se pretende compatibilizar trabajo y pensión pueden influir de forma directa en la viabilidad del planteamiento y en la cuantía que finalmente pueda percibirse.

Por ello, antes de optar por esta vía, es recomendable revisar bien cada caso y valorar si realmente encaja con la situación personal, profesional y empresarial de la persona interesada.

 

Conclusión

La jubilación activa se ha consolidado como una alternativa más flexible para compatibilizar trabajo y pensión.

Tras la reforma de 2025, esta modalidad ofrece nuevas posibilidades y puede ser especialmente útil para quienes desean continuar trabajando una vez alcanzada la edad ordinaria de jubilación, sin renunciar completamente al cobro de su pensión.

Eso sí, como ocurre en muchas materias de Seguridad Social, la clave está en revisar correctamente los requisitos y analizar cada caso de forma individual.

Para cualquier duda o para valorar si la jubilación activa puede ser una opción adecuada en un caso concreto, pueden ponerse en contacto con Fornell Assessors.

 

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